Entrevista textual a María Rosa

Por Facundo Martínez

(Plaza del Fundador)

Facundo Martínez: Llega la primavera y empiezan los amores, ¿no?

María Rosa: Yo he tenido grandes amores, allá en Villa Giardino. 

FM:
¿Y  como llegaste a Córdoba?

MR: Por discusiones en mi casa, desde muy chica.

FM: ¿Y tu amor era de Villa Giardino?

MR: Si… pero ahora se casó… joven era yo, veintipicos de años…

FM: ¿Te hubiera gustado casarte?

MR:
Si… la verdad…

FM: ¿Has recibido poemas de amor María Rosa?

MR: No, no… Vos que andas por ahí, ¿no conocés a alguien que me quiera prestar una pieza?

FM:
No, pero es una de las ideas…

MR:
…porque voy y vengo con las cosas porque me echaron del Refugio, porque me dieron de marzo a agosto. Ahora cumplo los 60 y puedo entrar al asilo.

FM: No entiendo por qué tenés que esperar hasta los 60.

MR: ¿No conoce a nadie que me pueda dar una mano? Porque tampoco tengo como pagar, pero en colaboración.

FM: Vos estás dispuesta a ayudar…

MR: Si, a una señora grande, por ejemplo.

FM: ¿Y desde la parte del Gobierno…?

MR: …No, hace años que pido. Le dieron a todos una casa y a uno no le dieron.

FM:
¿Y recién ahora te van a dejar entrar al Asilo por tener 60?

MR: Y, yo hablé con los Asistentes Sociales.

FM: ¿Y qué te dijeron?

MR: Que hasta no tener la edad, a uno no lo toman.

FM: Tenés muchos bolsos…

MR: Si, y no puedo moverme. Duermo ahora en la Catedral.

FM:
¿Y tenés miedo?

MR: Si, si. Él me ayuda…
(Se refiere ni más ni menos que a Daniel Santana, que me reconoce y se siente a hablar)

Daniel Santana: Ella quiere ir al Hogar, a mí me llevó la vieja bruja al Hogar de Caritas. Te levantan a las 7, te tenés que bañar, a las 10 vas a tomar el desayuno, después te meten al patio hasta las doce que te dan de comer. Después te meten a dormir la siesta. Y así no se puede.

FM:
Bueno, pero ella querría ir ahí.

MR: ¿A dónde es?

DS:
Ahí. (señala para cualquier lado) Si, pero no se puede. Es solo para hombres ahí. Yo tenía 12 años cuando me escapé del Hogar. Me fui a Once, y empecé a hacer vidrio. Con eso sacábamos para comer. Yo soy del Chaco. Me trajeron para Buenos Aires, me trajo una señora porque soy epiléptico. Me internó en el Hogar, pero no me gustaba nada.

FM: Y conociste gente…

DS: Ahí conocí a Sebastiana Nuñez. Y esa me enseñó todo lo que sé de la calle.

FM: ¿Sebastiana?

DS: Si.

FM: Mirá que nombre raro.

DS: Correntina.

FM: ¿Vos ya vivías en la calle?

DS: Si, pero ella me enseñó todo. Por que ella salía a la mañana, volvía con mate  cocido, me empezó a enseñar cómo juntar dinero. Después falleció, y todo lo que soy se lo debo a ella, por donde andar en la calle. El otro día vino un policía que me quería llevar al Hogar, yo le dije que no, que estaba mejor en la calle.

FM:
Ella fue el amor de tu vida.

DS:
Si, vivimos juntos casi 7 años. Tenía en Once, hay un lugar más atrás que se llama Moreno, ahí tenía una casita ella, bah… un ranchito. Salíamos a la mañana, salía a hacer los coches y yo le cuidaba las cosas. Ella conseguía mercadería, todo. Y a eso de la tarde, a las 7, venía, juntábamos todo lo que habíamos hecho y nos íbamos a tomar mate a la casa.

FM:
¿Qué te enseñó?

DS: Yo no, por ejemplo, cuando la conocí a ella no tenía ropa, y me dijo, “vení”, y me llevó a conseguir ropa. Tenía hambre, y me enseñó como y dónde está el comedor. Con ella aprendí todo de la calle. Lo que me decía siempre, es “vos por más que estés en la calle no te metás en el afano, porque a la larga vas a perder”. Nunca me gustó… acá pasa uno y te da monedas, otro pasa y te da otra cosa.

FM: Nada de robar.

DS: Si, ella me dijo, “a la larga vas a perder”. Vos afanás hoy, mañana, pasado, pero a la larga te van a ir a llevar. Podrás tener 25 afanos bien, y ahí, estar en la cárcel, es lo mismo que estar en la casa de la suegra. Ahí manda el guardiacárcel.

FM: ¿Aprendiste a hacer vidrio?

DS:
No, no… Es muy lejos San Cayetano.

FM:
…¿Y en qué te vas a ir?

DS: Caminando. Porque lo mejor que tiene la calle es andar solo. Porque si andamos de 4 o 5, ya se… por ejemplo yo voy a dormir a Humberto Primo y la Cañada. Y ahí hay un viejito que cuando llego me manda a comprar un vino para mí y una etiqueta de puchos, porque la señora no lo deja fumar. Entonces fuma conmigo.

FM:
Y vos no deberías tomar…

DS: Y que me importa… No tomés vos.

FM: O sea que cuando no es la suegra, es la esposa.

DS: ¡Si! Cuando vivía la Sebastiana, yo le decía, “que no voy a tomar, andá para allá,  salí…” Cuando Dios me diga vos hiciste eso, vos hiciste aquello, vos tomaste vino, yo le voy a decir, “¿y vos? Vos tenés un vicio…”

FM:
¿Qué vicio tiene Dios?

DS: “Vos te hacés el Santo y tenés un vicio que es muy malo para los hombres. Y es que seguís haciendo suegras. Siempre. Es un vicio que tiene Dios de hacer suegras es el vicio que tengo yo de tomar vino. Es un vicio que lo va a seguir haciendo, y yo también.

FM: Che, y después de los años que estuviste en Buenos Aires, te viniste para acá.

DS:
No, no. Me trajo una loca de acá. Que acá todos la conocen.

FM:
¿Quién es?

DS:
Se llama (inentendible) Álvarez

FM:
¿Karina?

DS:
Irina Álvarez. Todos la conocen acá, ella se porta allá, mal. Me dijo que tenía campos, estancia, campos, y está abriendo  las puertas de los taxis.

FM: ¿En serio? Te mintió.

DS:
No, pero eso me dijo, que acá iba a estar mejor.

FM: Y vos esperabas ver vacas, campos y ¿qué pasó?

DS: Y, no tiene nada. El hermano trabaja en un criadero de chanchos.

FM:
Ah, eso eran los campos que tenía.

DS: Qué va a tener campos.

FM:
¿Y la seguís viendo?

DS:
No, y ¿para qué la quiero?

FM: ¿No la extrañas?

DS:
¡No! Yo lo único que extraño cuando no tengo es la cajita de vino… A mí nunca me faltó la comida. Te dije, mañana me voy a ver a San Cayetano.

FM:
¿Y qué le pedís?

DS: Que me traiga una cajita de vino.

FM: Nada más, y las mujeres lejos, y la suegra más todavía.

DS:
¡No! Ya la tuviste que nombrar a la vieja bruja esa.

FM:
¿Has tenido muchas suegras?

DS: Si, y todas me han jodido mucho.
(Daniel saca de su bolso unas postales que se encontró en la calle y me hace leer algunas que elige)

FM: Querida abuela y tía: Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. Les desea Mari. Santa Fe 1967…

DS:
Lee está.

FM: Monte Buey, 29 de Diciembre de 1980. Queridísima amiga: Aunque haya transcurrido bastante tiempo sin comunicarnos nuestras noticias, nunca te olvido. Te mando el más sincero deseo de felicidad para a vos y tu familia en el año que pronto iniciaremos. Te saluda Nélida.

MR:
Yo no sé como pueden tirar esas tarjetitas de navidad que mandan. Que lindo…

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