AMIA a 16 años: “La esperanza que se demora enferma el corazón”

AMIA a 16 años: “La esperanza que se demora enferma el corazón”

Por Agustina Priscila Pereyra y Esteban Torino

Fotografías: Dina Cantoni

(CbaNoticias) Este domingo se conmemoran 16 años del atentado a la sede de la Asociación Mutual Israelí Argentina (AMIA) un 18 de julio de 1994 a las 9.53 de la mañana en Buenos Aires. Por esta razón  la comunidad judía de Córdoba recordó el terrible hecho en una fría mañana de invierno en un acto para promover el “ejercicio de la memoria colectiva”.

En esta oportunidad, la Asociación Cultural Israelita de Córdoba (ACIC) organizó un acto conmemorativo por aquella tormentosa página de una de las tragedias inconclusas de nuestra historia argentina. La cita fue ayer a las 11.30 en la esquina Ambrosio Olmos frente a Plaza España, donde se encuentra un monumento en honor a las 85 víctimas.

Así, una treintena de personas se hizo partícipe en este lugar para realizar, al tiempo que recordar, una pequeña intervención creativa. “El recuerdo de los inocentes caídos en el mayor atentado terrorista que padeciera nuestro país, nos predispone a continuar la lucha por la verdad, la memoria y la justicia”, fueron las palabras que con más firmeza sonaron de boca de la principal oradora del evento.

En este sentido, el acto se basó en un reencuentro conmemorativo para pedir “memoria, verdad y justicia”. Para la rememoración de las 85 víctimas y reclamar por la falta de justicia a 16 años del suceso, se hizo una intervención al monumento establecido en el boulevard Ambrosio Olmos. El cantero de este monolito, que lleva los nombres de los caídos en el atentado, fue cubierto de 85 plantines coloridos y cada uno de estos acompañados con una piedra escrita con el nombre de una de las víctimas.

La elección de cada uno de estos elementos no fue al azar, ya que los plantines eran de variedad  “pensamientos”, para que se continúe luchando por las ideas; y las piedras con un significado, además de religioso, alusivo a la memoria permanente de las víctimas. “Las piedras no se mueren nunca”, fue el justificativo exacto del porque.

Tampoco fueron al azar las palabras utilizadas en el discurso del acto cuando exigían justicia por los ciudadanos muertos en el mayor atentado terrorista de la Argentina; o cuando exigían abandonar la impunidad que cubre este hecho y la libre e independiente actuación de la Justicia.

Se habló también sobre cómo el ejercicio de memoria colectiva es fundamental para una saludable práctica social, y desde ese punto se demandó verdad y justicia para el pueblo y los familiares de las víctimas.

Acompañó este emotivo momento un texto del Rabino Marcelo Polakoff, que hizo alusión a la esperanza de justicia y a la memoria activa sobre el hecho. En un discurso escrito por Polakoff se dijo: “La esperanza, como la memoria, es por definición activa. Por eso la espera, con la esperanza, vive simultáneamente en dos épocas: la que acontece y se va atravesando, y la que está por venir”. Pero sin dudas queda en el oído resonando la primer y última frase en estas luchas, “el inmenso dolor” con que se viven.

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