Por Pablo Arietti | cultura@cbanoticias.net
Fotos: Facundo Martínez | fmartinez@cbanoticias.net
Existimos hace dos años. Podríamos no haberlo hecho, tranquilamente. Gran obviedad: todo lo que existe, podría no haber existido jamás. Estos signos, por ejemplo, que se leen por un acuerdo tácito milenario, podrían no haber aparecido tal como nuestros ancestros los construyeron. El origen de la regla según la cual dibujamos una pancita a cada lado de un palito para diferenciar una “d” de una “b”, es parte del misterio oceánico en que nos manejamos.
CbaNoticias le juega un asado a cualquier filólogo/lingüista/semiólogo que explique el origen de estos caprichos hasta las últimas causas, sin hacernos reír de sus pretensiones de validez. Que expliquen por ejemplo por qué para llevar una “b” minúscula a una mayúscula, hay que montarle una pancita arriba, siempre a la derecha del palito, y no pasa lo mismo con la “d” minúscula, que se transforma en una sola panzota para el lado de las dos pancitas de la “b”. Hay gente que estudia esto, increíblemente, con pasión. Hay gente para todo. Los felicitamos de corazón, pero vayan buscando carnicerías (no le vamos a dar el dato de la que vende barato).
Podríamos no haber tomado estos palitos y pancitas para escribir sobre lo que pasa en nuestro medio. Podríamos habernos encontrado en Mendoza y ser MzaNoticias. O haber entendido que en Córdoba no había mucho por crear y no haber hecho nada. Pero lo hicimos. A las innumerables rupturas del gran espacio inmaterial de lo que no existe, le sumamos una nueva hendidura, para aparecernos de la nada.
Es todo tan caprichoso. Un amigo de un amigo, la ex novia del hermano, tres o cuatro compañeros de la facultad, otro que se enteró de casualidad, otro que un viernes no salió y se quedó buscando retazos de vidas en Facebook y se encontró con un cartelito que entendió como una convocatoria, otro que fue a una charlita y se prendió. Reuniones incipientes donde costaba expresarnos, como a todo recién nacido. Juntadas proclives a la juerga. Aprendizajes difíciles de absorber por la falta de experiencia. Errores que fueron puliendo una sensibilidad y una posibilidad de discusión hacia orientaciones cada vez menos instintivas.
Situaciones que podrían encontrar combinaciones de palitos y pancitas de lo más elegantes para que usted, incierto lector, construya fácilmente, en la parte de arriba de sus cejas, la imagen de un grupo de jóvenes que decidieron crear un medio en Internet para publicar noticias, con un criterio que se fue aclarando desde la certeza inicial de no hacer lo que no nos parecía bien hacer. Sabíamos que no queríamos parecernos a mucha gente que ya existía y sigue existiendo y le va bárbaro en su existencia. Queríamos comenzar a existir desde la diferencia.
Vamos, todo el mundo quiere ser distinto desde el comienzo. Al tiempo sobreviene un pensamiento más o menos ordenador de la ansiedad, que se compra con los ojos semicerrados: la diferencia se construye. Claro que es importante la raíz. Pero importa para dónde rumbean las ramas. Usted, querido lector, que desconoce dónde estuvo plantado el árbol que dio su madera para la cama crujiente que sostuvo a sus padres cuando hicieron lo que hicieron para que usted se pregunte ahora si habrá sido un pino, un algarrobo, o qué, habrá adivinado las vueltas de este texto sobre frases ya conocidas que ahora se vuelven explicitas: “Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”; “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, “Somos los que salimos corriendo cuando vemos una revista ‘Somos’”. Bien, de repente, pasaron dos años.

Parte del equipo de CbaNoticias.
Mire dos años atrás. Impresiona un poco. Mucha gente querida, de la familia, de los amigos, del arte, de la política, seguía viva. Muchos se mudaron de casa, de provincia, de país, de trabajo, de torneo, de pareja, de amigos. Algunos, mire usted, se mudaron de convicciones, o más o menos, de creencia. Y nosotros no hemos parado de crecer. Nos emocionan las invitaciones a charlas, programas de radio, debates, foros. Nos incentivan las visitas a nuestra página, que crecen día a día; los mails; los comentarios; los informes copiados y pegados en otras comarcas; los amigos y seguidores en las redes sociales. ¿Cómo no íbamos a celebrar?
La lluvia
De una noche al aire libre en la Ciudad Universitaria, con las bebidas puestas a enfriarse, el sonido armado y cada uno de nosotros viendo venir una tormenta, nos queda el recuerdo de unas cuantas blasfemias pasadas por agua. Ese diluvio, que cortó una sequía de meses, nos hizo amigos de los espacios techados, como La Fábrica. Ardua fue la organización de la fiesta de segundo cumple. Hace un año, celebramos en la Facu de Lenguas con el recital de Sur Oculto. Esta vez, la propuesta abarcó diferentes estilos.
El lugar, adornado con fotografías de Facundo Martínez, nuestro gran ojo, nos cobijó esta vez de la lluvia, lectora confesa de otros medios. Hubo que esperar a que amaine para arrancar con La Copla Under, dúo integrado por Verónica Oyola y Laura Ledesma. Imagine un diálogo entre dos copleras. En el comienzo, hay que esperar un poco. Es el tiempo que nos lleva adentrarnos en las inflexiones de esas voces que van pincelando el paisaje de la tierra desde el humor. Los temas se ramifican en ocurrencias entrañables.
Hermoso comienzo, diferente a todo lo que está por venir. Antes del próximo número, sorteo de remeras. Cuando caminando por la calle alcance a divisar un número 2 enorme, formado por palabras, en la espalda de quien camina delante de usted, ¡párelo! Pídale que le deje leer el texto que forma ese 2 enorme. Nos describe con precisión. Si le camina detrás para leerlo se va a tropezar con un saltito o una baldosa floja, un papelón. O sino, adelántese y vuelva la vista, así nomás sin disimular. Verá la imagen de CbaNoticias. ¡Somos nosotras y nosotros!
Segundo acto: Los Sabuesos de Baskerville. Con temas propios y covers que pasaron por Lenny Kravitz, The Beatles y Soda Stéreo, el trío clásico de guitarra, bajo y batería hizo tintinear las copas y despertó al fantasma del perro diabólico, que se paseó por debajo de las mesas en busca de alguna lápida, pero se distrajo pronto con el paisaje de piernas femeninas (elemental, mi querido Watson).
La foto de ese momento mostraba a La Fábrica como deseábamos verla: sillas ocupadas y gente parada en los rincones. A punto para disfrutar del set de CJ Carballo. Sombrero y anteojos, a lo Elvis Costello. Oído refinado, a lo Elvis Costello. Carlitos Julio suma buen gusto a la celebración. Tres atributos de alguien que acierta al pasar música:
- a) La mayoría de los asistentes desconoce los nombres de las canciones y sus respectivas bandas. Lo que se escucha es “música nueva”. Tilde verde para Carballo.
- b) Los temas tienen un ritmo bien marcado sobre los bajos, a contrapunto de los parches, que permite disfrutar, bailando o tamborileando sobre las mesas o muslos. Tilde verde para Carballo.
- c) Los temas tienen su particularidad, no se parecen. No hay continuidades casi idénticas entre uno y otro que ofrezcan el efecto de estar escuchando tenues variaciones de lo mismo.
La habilidad de enganchar un tema con otro de forma imperceptible no tiene más explicación que la de evitar cambios de ritmo. ¿Por qué no cambiar el ritmo? ¿Por qué no disfrutar del desarrollo de cada canción? CbaNoticias adhiere a la campaña por el disfrute de las canciones contra la maratón de robots danzantes. Tilde verde para Carballo. Final del set.
Canción de nosotr@s
Ganas de más en todas las mesas. Besos en los rincones oscuros. Humedad después de la lluvia. La entrada y el patio, repletos de fumadores. Gente que sube a los baños del primer piso. Ahí cerca, un puñado de músicos, encantados de ser quienes son, se abrazan en una ronda y saltando cantan “Oooooh vamo La Pataaaa, La Pataaaaa La Pataaaaa vamo La Pataaaaaa”. Antesala de la fiesta en el sentido más visceral.
Desde abajo, se escucha una tormenta de tubas, trombones, trompetas, platillos, cencerros y bombos bajando por las escaleras de La Fábrica. La Pata de La Tuerta irrumpe entre la gente. El contagio es instantáneo. Todos: músicos, integrantes del medio digital cumpleañero, familiares, amigos, asistentes, mozos, botellitas de coca, servilleteros, duendes pintados en la pared y hasta el perro fantasma de los Baskerville, se disponen a transpirar de alegría.
Sobre el escenario, La Pata enciende un torbellino que desordena escotes y hace agua los helados. Nada importa menos que el control del cuerpo. Casi todos cantan alguna canción. Se intercambian coros, trompetas, chistes. Los muchachos empiezan a sacarse las remeras. Algunos se bajan del escenario para tomar agua en medio de las canciones. Llegan los clásicos “Muñeca” y “Mujer Policía”. Y parecen que se van y es como apagar un incendio con nafta. Y siguen. El escenario es un infierno. Bajan músicos, suben amigos, bajan amigos, suben músicos. Todos cantan “Careta”.
De repente, todos abajo del escenario, entre la gente, cantando el feliz cumpleaños a CbaNoticias. Y se van como llegaron, con la misma marcha, haciendo una parada técnica en la base de las escaleras, frente a un ventilador industrial, para revivir el cuerpo de tanto ardor. En el primer piso, de regreso, vuelven a celebrarse. Sólo faltaba Manuela, la 9 milímetros.
Abajo, la muchachada exhausta. Unos fumando afuera, otros, con los galgos cansados, insistiendo con símil mantonegros. CJ retoma con New Order. Antes del final, gran sorteo gran y alguien que llegó a pata se va en bici.
Afuera aclara. Salud. ¡Hip!
(c) Permitida la reproducción citando la fuente: (texto y link) http://www.cbanoticias.net





Eduardo de la Cruz:
Emilio Marín:
Mario Zonis:
Juan Pablo Ruiz: 




