Por Sebastián Dinolfo y Andrés Oliva | sdinolfo@cbanoticias.net aoliva@cbanoticias.net
Tardecita preprimaveral. 20.30 en café del centro. Andrés Piazza llega a la entrevista y se desanuda la corbata. “¿Che cuentenmé algo de CbaNoticias?”, dispara. Los cronistas tardaran poco en aturdirlo. Piazza dice que qué buena onda andar haciendo algo nuevo, los cronistas retoman su puesto, “contá algo tuyo ahora…”.
“Soy abogado y trabajo para diferentes organizaciones. Una de ellas es la ONG Ageia Densi en la que investigamos sobre derecho de Internet y es desde donde estamos llevando ahora un trabajo específico sobre voto electrónico”.
Llegan unos cafeses y la charla se hace entrevista o al revés, la info que sigue debiera ser de compartida obligatoria y universal aunque hasta hace un tiempo parecía secreta.
“Me robaron la elección”
CbaNoticias: –¿Qué visión tenés del voto electrónico?
Andrés Piazza: –El voto electrónico me parecía un tema interesante para explorar, en 2008 después de lo que había ocurrido en las elecciones de septiembre de 2007, organizamos un evento con diferentes representantes públicos y otras organizaciones en el que discutíamos las bondades del sistema.
Pero más tarde me encontré con un material de la ONG Vía Libre, una comunidad de desarrolladores y equipos interdisciplinarios con una filosofía muy fuerte sobre el software libre que trabajan desde mediados de los ’70, que me abrió los ojos. Tienen una perspectiva crítica sobre el voto electrónico que me hizo ver que los politólogo que hablan de voto electrónico dicen que el 65 por ciento de la ciudadanía quiere transparentar el sistema y la celeridad, los abogados indican que constitucionalmente es viable, mientras que los técnicos no dicen si es bueno o malo, los técnicos te quieren vender la urna.
Es así que formamos una ONG desde una cátedra en la que participaba y empezamos a compartir muchas visiones con esta organización. De ahí nace ahora una propuesta que hemos presentado al Tribunal Superior con el Famaf junto a una empresa que desarrolla software incubada en el Famaf, Vía Libre y Ageia Densi que somos nosotros que le decimos al Estado que ofrecemos horas de trabajo para desarrollar un programa que colabore en la celeridad y la transparencia de los comicios.
Lo que estuvo bueno es que empezamos a decir esto en entornos digitales, y muchos periodistas se acercaron a preguntar e interesarse. La sensación de todos es que nunca les había cerrado mucho la cuestión del voto electrónico, pero era la primera vez que leían algo que tiraba una idea contundente sobre el tema.
CbaNoticias: –Esta discusión surge como una metodología para transparentar las elecciones pasado el escándalo en la última elección a gobernador en Córdoba, ¿qué lectura hacés de esta salida?
Andrés Piazza: –Me parece importante ver la cuestión legal, pero también la comunicacional como un eje. El 2 de septiembre pasó lo que pasa en todas las elecciones: se hace una planilla, todos los fiscales la firman y el original de esa planilla se lleva con la urna a un escrutinio. Pero hay dos tipos de escrutinio:
- el escrutinio provisorio, que es el que busca informar rápidamente a la ciudadanía qué ocurrió en la elección, y
- el escrutinio definitivo que es el único que tiene validez jurídica.
El tema es que el escrutinio provisorio genera una sensación tan fuerte a nivel comunicativo que tiene la apariencia del definitivo.
CbaNoticias: –Al que ya le está ganando la boca de urna, lo que pasó en las elecciones fue que Radio Universidad salió con el resultado de la encuesta de la Universidad Nacional de Córdoba indicando que Juez ganaba por un un punto…
Claro, creo que desde Pinky para acá el boca de urna empieza a ser cuestionado. Incluso el efecto que produce es tan fuerte que muchos candidatos con el 80 por ciento de las mesas escrutadas ya dan por ganada la elección y están los otros que salen a dar discursos aceptando el triunfo de sus oponentes.
Lo cierto es que ese escrutinio no tiene validez, entonces la frase “me robaron la elección en el Correo”, es imposible sostenerla desde el punto de vista jurídico, ¿por qué? Porque la información va por carriles separados, las urnas van al Juzgado electoral –en este caso estaban en Tribunales II– y las planillas en copia al Correo que es la empresa que se contrata para el recuento, es decir, que no tiene ninguna influencia en el resultado de la elección porque es información auditable cargada por data entry.
No sé si le robaron la elección, eso merece otro análisis, lo que es cierto es que en el Correo no se puede hacer eso, además los abogados y los fiscales del partido en las mesas de incidencias firmaron todo y le dieron un viso de legalidad.
El voto electrónico en la encrucijada
CbaNoticias: –¿Considerás que el voto electrónico puede solucionar ese tipo de problemáticas?
Andrés Piazza: –Para responder eso me parece importante ver lo del escrutinio provisorio, quiero decir si en esa instancia no se puede construir un resultado de la elección, el voto electrónico sí aportaría celeridad pero en realidad sólo estás introduciendo un cambio en la parte previa del proceso que es la definitiva y la que arroja resultados que no es vulnerable.
Es más, hablando de los riesgos del voto electrónico podemos decir:
- son pocas manos las que tienen el control,
- la auditoria del programa que se utiliza, de lo que el programa dice que el software tiene que hacer. Esa tarea no es fácil, por caso en Marcos Juárez eso no se pudo llevar adelante, porque no se brindó una descripción del código fuente sino que se presentó un índice. Entonces no se pudo revisar el funcionamiento concreto del programa, porque hay que tener presente que el sistema funciona así: el software hace lo que el código fuente –escrito por el programador– dice, y no lo que el usuario cree que está haciendo.
En las experiencias en Argentina no se hizo nunca una auditoria fuerte.
CbaNoticias: –En ese caso aparece la figura de un fiscal informático…
Andrés Piazza: –En Marcos Juárez estuvieron presentes un informático en la Junta Electoral y un fiscal informático por el radicalismo. Pude conversar con los dos y la sensación que me llevo es que si el código se presenta en un índice no se puede saber qué hace y cómo funciona el programa.
Si no sabemos todo lo que dice el programa no podemos saber si hay algo atrás de ese código porque no se puede reconstruir el recorrido de la información.
Por ejemplo, hacés un clic y votás a X, sale un ticket que está ocho segundos detrás de un vidrio que dice “voto a X” y cae, pero atrás pasó la información diciendo “voto a Y”… eso no podemos saberlo a no ser que podamos auditar el código fuente.
Por otra parte, hay otras variables. No sólo necesitamos auditar el código fuente, sino también ver todo el hardware, la instalación, las tarjeras magnéticas, el postnet, los chips, los medios de comunicación, si uno puede conectarse con un bluethooth por atrás… Y además si cada uno de esos sistemas que se pudieron auditar y se demostró que funcionan correctamente y son confiables corren en las máquinas. Porque yo te doy un CD con el software y en las máquinas hay otro.
Para implementar el voto electrónico es imprescindible reconstruir procesos, pero el problema es que para trazar el recorrido de la información necesitamos datos que coinciden con los que tendríamos que perder en el camino para resguardar el secreto de voto garantizado constitucionalmente.
En ese sentido, la propuesta del Famaf es escanear los resultados del acta provisoria y tener en una hora y media la información en la web del estado, del tribunal, votando en papel. Estás escrutando una copia fiel y lo tendrías en cuestión de horas.
CbaNoticias: –¿Y qué consecuencias traería desde el punto de vista jurídico?
Andrés Piazza: –En relación con la cuestión jurídica me seduce el argumento del Tribunal Constitucional de Alemania que dice auditamos perfectamente el voto electrónico, todos los partidos tienen un know how enorme y una estructura que puede auditar la información. Pero qué pasa si en una mesa de incidencia uno dice sí y el otro dice no, ¿van a la Corte Suprema? ¿Quién dice quién ganó y quién perdió? ¿Van al Famaf, van a la Nasa? ¿Quién resuelve esa cuestión?
Lo que dice el Tribunal de Alemania afirma que cualquier persona con la capacidad de leer y escribir tiene que poder saber cómo se desarrolló un comicio.
¿Y si se corta la luz?
CbaNoticias: –Existen otra serie de planteos que hacen a la experiencia concreta de los votantes, se supo que hubo personas que tardaron hasta 15 minutos en votar en Marcos Juárez, qué pudiste ver en las elecciones allá…
Andrés Piazza: –Bueno, esas son otras cosas que se plantean. Pensando en la experiencia de los ciudadanos que pueden tener problemas para votar, algo que pasó en Marcos Juárez fue que la gente preguntaba y el presidente de mesa se acercaba a explicar cómo hacerlo sin ver qué estaba haciendo el votante, claro. Sin embargo, en realidad no debiera haber otras personas a unos tres o cuatro metros para que eventualísimamente no pudieran controlar el sufragio con algún control remoto. Llegado un momento el presidente se cansaba de ir todo el tiempo y se acercaba algún fiscal, en determinado momento se juntaron hasta tres o cuatro personas.
Parecen cosas chicas, pero cuando haya varios candidatos ¿quién tiene la primera página?, ¿y si hay que hacer un scroll y pasar de página? Son temas menores pero hacen a la experiencia y son cuestionamientos para hacer, la cuestión es que mientras más variables entren en juego menos gente está en condiciones de auditarlo y son equipos multidisciplinarios los que tienen que analizar y la fiscalización se vuelve una tarea elitista.
CbaNoticias: –La duda es esa, porque si por caso alguien quiere arreglar la elección sólo tendría que comprar la voluntad de ese grupo y no la de millones de fiscales…
Andrés Piazza: –Bueno, así se reduciría el costo del fraude, se escala la eficiencia del fraude. Siempre eventualmente, claro.
En este punto, se hizo una propuesta al Famaf para que audite el sistema que se utilizaría, es decir tenemos un sistema que vale seis veces más que el otro y encima lo tenés que auditar con profesionales de otra institución –que tampoco significa que sea un garantía–, eso en términos de eficiencia y costos hace que se vuelva cada vez más difícil llevarlo adelante.
Y si lo desarrollás a nivel público también generás una especie de aristocracia, es decir el grupito que puede influir sobre el otro grupito de notables que desarrollan el sistema de voto electrónico en la ciudad tendrían mucho poder.
La propuesta del Famaf es poner a disposición del Tribunal Superior de Justicia, consultoría y horas de desarrollo para diseñar un software que haga desde el escaneo óptico de las boletas, con un estudio en el que se trabaja hace seis meses, con el Código Electoral nuevo, con la boleta única, un escaner óptico chupando datos y conectándolo con un sistema de publicación en tiempo real que publique no sólo los resultados sino los gráficos y esa información está a disposición de los medios y de los ciudadanos.
Es una propuesta que puede tener un costo, pero no tiene precio. Además, es importante considerar que la capacidad quede instalada en el Estado, porque si cada vez que necesitamos un sistema de este tipo hay que contratar el servicio eso también es un punto a favor de la propuesta.
CbaNoticias: –¿Qué conclusiones sacaste de la experiencia en Marcos Juárez?
Andrés Piazza: –En realidad yo ya tengo una opinión formada en abstracto sobre el voto electrónico que la mantengo. En el caso de Marcos Juárez uno sabe que se presentaban condiciones ideales desde el punto de vista de los resultados. Yo fui invitado por Córdoba Transparente que es un proyecto de dos ONG, el análisis que ellos hacen es que la gente salió conforme con los resultados, pero hay que ser claros que la gente esté conforme con la elección no significa que haya sido exitosa.
Desde mi perspectiva, si bien a nivel de la ciudadanía la elección fue positiva, desde el lado de quienes teníamos que fiscalizar se presentaron problemas: no se pudo auditar el código y los fiscales no sabían qué decía el programa. Si bien hubo celeridad también hay que señalar que en el entorno político se presumía quién iba a ganar, eso colabora a que no haya una percepción diferente. La cuestión es que no sabemos qué pasó en Marcos Juárez, ¿qué pasó en Marcos Juárez? No sabemos. Ganó Avalle, eso es lo único que sabemos.
Cuando hablábamos con la gente de Córdoba Transparente, ellos me decían que entonces nosotros sólo podemos opinar desde lo politológico pero no desde lo técnico, pero cuando no sabés qué pasó desde lo técnico las demás opiniones no tienen sentido. Tan peligroso es el voto electrónico que ni siquiera se puede discutir, de fútbol podemos debatir, si te gusta un presidente o un gobernador todos podemos debatir, pero de voto electrónico sólo pueden hablar los que saben.
De hecho, tampoco sabemos escribir un código así que tampoco podríamos opinar tanto. Entonces, si solamente pueden opinar los que saben y si para decidir si lo ponemos o no tenemos que preguntarle a un grupito de versados sobre la materia el problema es aún mayor. No poder debatir la forma en que vamos a expresar la voluntad popular es inaceptable, tenemos que abrir la discusión y llevarla a la sociedad con honestidad y fundamentos.



Eduardo de la Cruz:
Emilio Marín:
Mario Zonis:
Juan Pablo Ruiz: 





Algo que me llama la atención, y que creo que vale la pena destacar, es la baja adhesión al voto electrónico que existe por parte de los profesionales de la computación. Y si ellos (o mejor, nosotros) no están (estamos) de acuerdo con el uso del voto electrónico (a diferencia del escrutinio, en donde es más que bienvenida la participación de la tecnología) me resulta cuanto menos llamativo.
Personalmente, siendo un integrante de la industria del Software, y parte de la comunidad académica de FaMAF, no conozco un profesional de la industria del software (ajena a intereses particulares de la cuestión) que esté a favor de la introducción de tecnología a la hora de emitir el voto.