Fotografías: Dina Cantoni
(CbaNoticias) El sábado 26 de junio en Córdoba capital, todo sucedió cuando el planeta se encontraba situado exactamente entre el sol y la luna y creaba las condiciones mítico-energéticas para que Mandril y Los Vacas de Córdoba aparecieran en una noche de luna llena. Con la visita de Humo del Cairo, banda oriunda del Río de la Plata de Buenos Aires, alteraron la percepción del tiempo y el sentido. Club Belle Epoque se volvió narcótico y así, lo mundano fue minimizado. La licantropía parecía una burla al insomnio lunático que provocaron estos grupos en vivo durante un viaje demoledor.
Comenzó la noche con una de las bandas de la vieja guardia cordobesa, Mandril. Arrancó con Esperándote uno de los temas de su primer disco titulado Más allá del sol. Teniendo en cuenta la complejidad del género metal, la voz del “Perro” Conesa sonó equilibrada entre fuerza y melodía, atrapó entre distintas atmósferas junto a la base rítmica del bajista Germán “Stone” Mhün y la velocidad de la batería de Juan Pablo de la Fuente.
Mitades y Tormenta de fuego formaron parte del repertorio y cerraron su presentación con Saturado. Mandril pasó por el escenario de Belle Epoque como “tormenta de fuego” bajo un “…cielo gris…”. Hicieron combustión –como ecos latentes en el recuerdo– letras dulces, melancólicas y existencialistas. De la palabra a la música, melódicos y feroces. No hay definición, no existen etiquetas. En ellos convive lo ya conocido del metal, rock y grunge con la creación propia. Mejor… “no creas hasta que veas”.
Humo del Cairo subía al escenario mientras se proyectaban en la pantalla imágenes de La Montaña Sagrada, película creada en 1973, dirigida por Alejandro Jodorowsky. Cineasta y Artista que ofrece una interacción discursiva de imágenes no aptas para público cerrado en preconceptos. Simbolismo esotérico de costumbres religiosas y sociales donde la realidad es una de las películas más difíciles y complejas.
Por medio de las imágenes y la música produjeron efectos ambiguos, impactantes, bruscos, serenos y bravíos. Intensificaron las sensaciones apelando a la vista, el oído, la conciencia y la inconciencia. Condensaron todos los estados en un viaje que confundía las dimensiones de lo real, la realidad y lo vivido. Un mensaje, historias verídicas y ficcionales fueron un llamado a los sentidos, la imaginación y a la razón concreta. Panorama, Fuego y Cauce integraron un repertorio con guitarras y voces diabólicas y esquizofrénicas por Juan Manuel Díaz, golpes energéticos y espesos de batería por Sebastián Romani y un bajo narcótico y vibrante con Gustavo Bianchi.
Los Vacas, Bernardo Yde (guitarra y voz) Fabio Suarez Prieto (bajo) Gonzalo Greco (batería) cerraron la noche en un clima con los efectos provocados por el paso de Mandril y Humo del Cairo, incinerando con adrenalina y emoción a los espectadores de Belle Epoque. Los presentes expectantes y con gritos expresaron la ansiedad de ver el show mientras las imágenes referenciales a Réquiem for a Dream (Réquiem para un sueño) se proyectaban en la pantalla. Para quién no recuerde o conozca, Réquiem para un sueño, es una película estadounidense del año 2000, basada en la novela homónima de Hubert Selby Jr. de 1978, dirigida por Darren Aronofsky.
El recitado dio la bienvenida e invitación a sumergirse en una experiencia intensa audiovisual. Matías Ignacio Delprato en recitados es otro protagonista de la banda y con sus intervenciones esporádicas al comienzo, dejó énfasis en que “el destino es un zumbido” como lo es su voz y sus palabras.
Punzante a la conciencia e intenso con su discurso, mientras insistentemente apelaba con la palabra “corneas, corneas, corneas…”, se escuchaban desde el público gritos ávidos para que el show tomara mayor vuelo.
Los diferentes grados de energía de los músicos se complementaban y equilibraban transmitiendo tensiones que creaban un clima particular. No hubo una interacción lineal por medio del diálogo entre los músicos y el público. Todo era parte de una misma atmósfera sentida y vivida por todos en sintonía, a través de la música, las imágenes y los sentidos. Las sonoridades y sensaciones giraban a velocidades extremas y violentas, tranquilas y psicodélicas.
El camino de Phillip Pinell y El Árbol fueron algunos de los temas de la noche y cerraron con Humo espeso y Salto al vacío. Entre tema y tema, no se sintieron cortes bruscos a los sentidos, porque las sensaciones y efectos permanecían en esa atmósfera de estados anímicos intensos y constantes.
Inquietos pero sin prisa, pasaron por un escenario que los sumergía flotando en una dimensión transpersonal. Las interpretaciones y rótulos nos atan a definiciones que no alcanzan para Mandril, Humo del Cairo y Los Vacas. Los medios de difusión y soportes técnicos para conocerlos, recortan la realidad. Nunca van a reemplazar a la experiencia en todas sus expresiones. A la experiencia de escuchar, oír, palpitar, sentir y vivir en vivo la música. Las palabras no alcanzan pero quizás sea un zumbido, una micro historia de cómo pudo haber ocurrido.
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mi apellido es Mühn …no mhun humn nhum jajjajjaj siempre le erranjajja
Muchas gracias por la corrección. Copié los nombres del facebook de Mandril, alli dice:
Jorge “Perro” Conesa: guitarra y voz
Germán “Stone” Mhün: bajo y coros
Juan Pablo de la Fuente: batería
Ahora hacemos la corrección. Gracias