
Por Sebastián Dinolfo
Fotos: Pamela Antón
Enviados especiales al Congreso de la Nación
(Cba Noticias)
Preliminares. Viernes 9 de octubre, Plaza de los dos Congresos. Desde temprano se advierte el clima de día importante, de cosa grande, de cuestión nacional. Carpas, radios abiertas y banderas, todas las banderas que pueden entrar en el cielo amarradas a cada farola de la plaza, “Sí a la nueva ley de medios”.
El panorama de la plaza ofrece una radio abierta a favor de la ley, una carpa del Frente Bonaerense Evangélico que es un mini auditorio donde se puede seguir la discusión del recinto. En la esquina de Entre Ríos y Rivadavia, un acto en contra de la ley liderado por Raúl Castells, que también contó con la presencia del rabino Sergio Bergman, no sumaba más de una treintena de personas.

Mientras, los técnicos corrían para armar el escenario principal que iba a servir de marco para el acto central de la tarde sobre la calle Entre Ríos.
Conforme pasan las horas llegaban más organizaciones manifestándose en apoyo a la nueva ley y se organizaron más radios abiertas, donde se conocían adhesiones y posicionamientos respecto a la trascendencia del proyecto que se discutía en esos momentos.
Gentes. Llegan las primeras horas de la tarde y afuera del Congreso se reúne cada vez más gente: chicos y chicas, jóvenes, viejas y viejos. El que no está conversando, canta, los que no cantan, bailan, los que bailan le invitan un pasito a los que tocan y uno se da cuenta de que también somos medios, medios para fines interminables, fines que son nuevos comienzos todo el tiempo.
Ahora una bandera nos tapa el sol que ya recortaba la cúpula del Congreso y nos movemos desde Irigoyen en dirección hacia la Avenida Rivadavia. Más gente en la esquina, cuántas cámaras de fotos para atrapar cada palabra y color. La calle Entre Ríos está inundada de papeles que dicen “Ley de medios YA!”.
Se acercan las 17, hora en la que está programado el inicio del acto principal, y hasta donde alcanza la vista sólo se ve gente y más gente. Círculos de bombos y trompetas, donde se puede escuchar desde una zapada murguera hasta la marcha peronista. Radio abierta, palabras abiertas, gente abierta.
Palabras. A las 17 empieza el acto, “Hay que hacerle el aguante a esta ley” y allí están organizaciones sociales, cooperativas, organizaciones de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos. Llegan de a montones los que se animan a la palabra, los que quieren recuperarla, los que nunca la tuvieron.
Estela de Carlotto, toma la palabra: “Venimos a decir basta a la ley de la dictadura, basta de los monopolios que nos oprimen, nos mienten y nos deforman a los jóvenes a los que les dan porquería en vez de sabiduría. Venimos a decir que no hay que bajar los brazos, que la lucha es diaria, permanente, hagámosla entre todos, en paz, en aceptación de las diferencias. Se los digo en nombre de nuestros hijos, los 30.000 desaparecidos que están presentes, nos acompañan y nos dan fuerza”.
Hebe de Bonafini dice “Por cada medio de ellos, 30 nuestros para que nos escuchen y se sepa quiénes somos”. Otra abuela que la acompaña apunta que no hay que decir periodismo independiente, hay que decir periodismo y punto.
Se ve una wipala, ese estandarte lleno de colores de los pueblos originarios y uno piensa cuántos valores y cuántas palabras para arrebatarle al olvido. Milagro Sala, de la organización Tupac Amaru, dice que con esta ley van a llegar medios donde nunca hubo una radio, una tele o un cable, donde hay tanto que decir, “¡Aguante la ley carajo! ¡Allalla!”.

Tati Almeida, representante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dice que nunca pensó vivir un día así, después de veintitantos años de lucha contra lo que dejó la dictadura. De alguna forma también dice que si tuviera que seguir peleando 10 ó 100 años más seguiría haciéndolo. 30.000 presentes hoy y siempre grita la gente.
Los de radio La Colifata dicen que todo el país tendría que estar festejando esta ley, que los que fundaron la radio en el Borda ya no están ahí adentro, que la radio fue una forma de salir adelante, que “tenemos derecho a ser felices”. Hace más de 10 años pusieron una antena en la parte más alta del techo del Borda y se animaron a dar su palabra, locos de la azotea…
Néstor Cantariño del Sindicato Argentino de Televisión, comenta que todas las expresiones populares han sido protagonistas de esta ley de la democracia y que pocas leyes tienen la historia de esta nueva ley que significa una conquista para la libertad, los derechos humanos y la democracia.
Julio Piumatto, Secretario General de Derechos Humanos de la CGT y diputado nacional, indica que la ley será un ejemplo que tomarán muchos otros países del mundo y que es una fiesta popular.
La votación. El reloj anuncia un nuevo día, parte de la gente se ha ido; sin embargo, alrededor de mil personas siguen en la plaza, también sigue la música, si hasta parece que hay bombos que no volverán a sonar una noche más y también hombros nuevos para aguantar cada nuevo tableteo. Solo los de adelante escuchan la música del escenario porque por 3, por 5, por 10, se reproducen en la plaza otras músicas con amplificadores de sangre y retumbes de cielo sin estrellas.
Una pantalla gigante muestra el discurso del senador Rodríguez Saa, parece jugar al oficio mudo, ¿quién quiere escucharlo? Se acercan las dos de la mañana y siguen los que le pegan al asfalto crudo con la caña de la bandera y con los pies, ¿quién va a parar? Las banderas siguen en el aire y las gentes de a dos, de a tres, en un solo hablar, opinar, palabrear.
A la 1.30 invitan a escuchar los argumentos del senador radical Ernesto Sanz, quien en su discurso retoma aportes de los 21 puntos elaborados por la Coalición para una Radiodifusión Democrática; Néstor Piccone, desde el escenario, afirma que el senador jamás recibió en su despacho a ningún representante de la Coalición. “No nos representa”, sentencia.
A la 1.50 es turno del último discurso antes de la sanción en general, Miguel Ángel Pichetto, titular del bloque del oficialismo en la Cámara Alta, dice que gobernar es asumir conflictos y que lo que se discute esa noche es una ley de la democracia, no la gestión de un Gobierno. Afuera se ha juntado más gente y sorprende ver la atención que prestan al discurso.

Pasadas las 2 de la mañana los integrantes de la Coalición suben al escenario y piden que bajen las banderas, “la única bandera que nos une esta noche es la ley”.
Cuando llega la instancia de la votación, la tensión crece de a poco, la manifestación cuenta más de doce horas en la calle y está a las puertas de uno de los momentos más esperados. Si bien se escuchan algunos bombos, esos segundos estuvieron marcados por el silencio de la expectativa…
Se escucha: “Resultan 44 votos afirmativos”, después… la explosión. La explosión de esos ánimos que estuvieron todo el día en la plaza dando su apoyo a la ley, un triunfo de todos nosotros dicen desde el escenario, un triunfo para hacer posible que todas las voces se escuchen, un triunfo de la democracia.



Eduardo de la Cruz:
Emilio Marín:
Mario Zonis:
Juan Pablo Ruiz: 





excelente….. muy ilustrativa
me encanto la redaccion! muy buena nota, como si hubiera estado ahi…