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- Carta al compañero Pino

16 de septiembre de 2009
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Por Mempo Giardinelli

(Es importante aclarar que los diputados afines a Pino Solanas no dieron quórum en el debate de la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual pero estarían reviendo su posición contraria)

Estimado Pino:

Aunque nunca nos vimos, estuve siempre cerca suyo, por lo menos desde La hora de los hornos. Lo acompañé después, cuando el antimenemismo. Admiré su cine, apoyé su gestión legislativa y hasta hice guardia en la vereda del sanatorio de la calle José Hernández cuando lo balearon cobardemente. Le escribo desde estos humildes pergaminos y desde la simpatía que me produjo su retorno a la política. Y aunque no vivo en Buenos Aires, probablemente hubiese estado entre los que alentaban su acercamiento a Carlos Heller para las elecciones del 28 de junio, que pudieron significar –de haber ido juntos– la sepultura del macrismo.

Estas líneas son para decirle que ahora tiene usted razón en casi todo lo que plantea en la tele: nacionalizar Telecom; garantizar que con los dineros públicos no se hagan negocios privados y muchas otras, casi todas sensatas, anheladas y compartibles. Tiene razón también al fustigar al kirchnerismo en sus desprolijidades, oscuridades y posibles corruptelas. Aunque yo creo que usted exagera cuando los compara con el menemato, porque no son lo mismo. Hay enormes diferencias y le voy a dar sólo tres ejemplos, para no abundar: los K fueron erráticos y desacertados con la propuesta del Tren Bala felizmente congelada (yo escribí en este diario al respecto), pero no fueron los que desmantelaron los ferrocarriles. Los K son esquivos y tienen doble discurso, pero a la Corte Suprema la adecentaron ellos, mientras que Menem instaló y mantuvo allí a una especie de pandilla adicta. Los K llevan adelante una política de Defensa ejemplar, como nadie llevó en este país en democracia. Y tenemos hoy una Ley Nacional de Educación que vino a sustituir la destructora Ley Federal de Menem, Decibe y García Solá.

Son más de tres ejemplos, y dejo de lado una política de derechos humanos como millones de compatriotas, y supongo que usted también, siempre quisimos por lo menos desde 1983. La cual es muchas veces más declarativa que efectiva, desde ya, pero innegablemente permitió avances extraordinarios en el más árido y dificultoso terreno de la recuperación democrática.

Por favor, Pino, no se le ocurra simplificar esto acusándome de kirchnerista, porque no lo soy. Tampoco formo parte de la Carta Abierta de intelectuales, ni tengo amigos en el poder, ni me deben ni debo favores. En 2003 no voté a Kirchner y en 2007 sí voté a Cristina, como lo hicieron millones de argentinos/as que ya veíamos el avance de toro furioso de una derecha conservadora que –lo viene probando– es capaz de decir y hacer absolutamente cualquier cosa.

O sea que le hablo –le escribo– como un simple compatriota, independiente a rabiar, ni sé si de izquierda, que tiene la posibilidad de hacer público su pensamiento. Y que se siente alarmado por lo que considera su ceguera, Pino. La suya y la de algunos de sus respetados compañeros más cercanos.

No se ofenda, que la ceguera no es insulto. Es simplemente la imposibilidad de ver. Y a mí me parece, dicho sea con todo respeto, que usted no ve por lo menos lo siguiente:

1. Que éste es un proyecto superador, aunque tenga puntos cuestionables. Hoy nuestro país tiene la oportunidad de sancionar un régimen nuevo, infinitamente mejor que el horrible mamarracho que es la ley de Videla. Le recuerdo, al respecto, que si usted y los que le responden no votan esta ley, de hecho y aunque quieran diferenciarse, serán responsables de que sigamos regidos por esa ley infame, la 22.285 de la dictadura.

2. Que a millones de compatriotras nos importa un pito la pelea entre Clarín y Néstor K. Pero sí nos importa que esta será una ley antimonopólica. Abre espacios a la participación de sectores marginados (y tiene usted razón en que por esa puerta pasarán las fundaciones de las grandes empresas, pero en la Argentina hay miles de fundaciones serias y honradas, dicho sea advirtiendo que la que yo presido no tiene el menor interés en ser de la partida). Pone límites como nunca los hubo, y aunque es verdad que es oscura la autoridad de aplicación, le recuerdo que hoy ni siquiera hay autoridad, pues lo que hubo hasta ahora fue un Comfer idiota. Protege a la infancia y la niñez. Fomenta el cine argentino y la producción nacional. Y respecto de las telefónicas, el tema parece haber quedado resuelto ayer.

Entonces, ¿cómo oponerse, Pino? ¿No se da cuenta a quién/quiénes va a favorecer el rechazo de esta ley? ¿Cómo van a hacer después sus diputados, una vez diferenciados del Gobierno, para diferenciarse de cívicos y republicanos que están más ciegos que Polifemo y que por desdicha no saben lo que hacen, escupiendo sobre sus historias y sus trayectorias?

¿Cómo es posible que el fanatismo anti K los lleve a coincidir con lo más reaccionario del país, esos sectores que siempre frenan el carro de la Historia? Y no es que los K signifiquen la modernidad –Dios libre y guarde–, pero ésta no es “la ley K” que dicen los cartelitos bajo los que usted habla en los muchos programas a los que ahora lo invitan. Esta ley es de cientos de organizaciones y de miles de personas y comunicadores que venimos luchando y haciendo docencia desde hace muchos años. Sería bueno que eso se respetara; que usted y los diputados que le son leales lo tuvieran en cuenta.

Porque es necesaria esta ley, aun con sus errores, Pino. Por más que usted tenga razón en casi todo lo que cuestiona, hay algo que es seguro: para el pueblo argentino nada va a estar peor con ella, y muchísimas cosas tendrán mejores posibilidades. Pero todo va a ser mucho peor si la rechazan.

Dios o el destino, o el ignoto Ojalá quieran que usted y los suyos no se equivoquen. Porque va a ser un error fiero. De consecuencias peores que cualquiera que usted imagine para este país después de esta ley.

Un saludo atento, respetuoso y cordial.

www.pagina12.com.ar

3 Respuestas to “- Carta al compañero Pino”

  1. Eluney dice:

    hermoso… realmente un escrito y un acto de madurez democrática, y argentina… y con una lucidez increíble

  2. estela dice:

    Les agradezco la oportunidad de leer la posición de Mempo y además de enterarme (disculpas por mi falta de información)de la posición de Pino Solanas. Tengo en la flia. un fanático de él y no puedo creer que su fanatismo lo lleve a seguir a favor del dirctor de cine. Soy docente y no he leído el proyecto de ley, pero de lo que stoy segura es que hay que apoyarlo porque …¿acaso preferimos una ley de la dictadura? SEGURO QUE NO.

  3. jose antonio dice:

    La otra cara de la moneda de la sequía

    La sequía de Córdoba no se debe a falta de lluvia, este es solo un factor y aunque parezca mentira, es el menos importante.

    Lo que los medios masivos de las corporaciones ocultan, es lo que trataré de develar.

    Hay tres factores destacados. En primer lugar a la explotación minera. Desde Salta a Santa Cruz empresas como la Barrick Gold, explotan sin control nuestro recurso minero. Durante toda la década del 90, Gioja siendo diputado, se dedico a crear leyes que hoy lo benefician aunque no al país. Solamente la mina Veladero consume 90 millones de litros de agua por día. Es agua pura, dulce, potable sin tratamiento, que se desperdicia para tratar y transportar minerales. El agua utilizada, queda contaminada con cianuro y mercurio entre otros venenos. La empresa está exenta de impuestos, no paga retensiones, tampoco el agua porque la toma de pozos y encima, el estado nacional debe pagarle por el solo hecho de estar. ¿Imaginan la cantidad de agua que usan desde Salta a Santa Cruz?, va un dato… Córdoba posee ríos subterráneos que se alimentan mayoritariamente de la cordillera catamarqueña, riojana y sanjuanina. Se extraen tantos millones de litros por día, que no llegan a Córdoba por los ríos subterráneos. La mayoría se han secado al igual que los ríos de superficie, alimentados por estos acuíferos. La tierra perdió a tal punto su humedad, que parece un terrón sin vida por este efecto de succión desmedida de agua. ¿Las leyes de Gioja protegen a las corporaciones de posibles demandas de los consumidores por este efecto sequía?. Las demandas deben presentarse ante el CIADI, organismo creado por las mismas corporaciones. Argumentaron que en el tercer mundo los poderes judiciales no son confiables. Hoy, vemos que no es confiable el CIADI que viola la autonomía jurídica de los pueblos y su derecho a litigar en defensa de la vida.

    Veamos ahora el segundo factor de importancia. Córdoba es la provincia de Argentina más deforestada, destruyeron el 94% de bosques y monte. Millones de hectáreas de estos bosques sencillamente desaparecieron al ritmo que se cultiva la soja. Estos grandes humedales cumplían la función de drenar al subsuelo millones de litros de agua en cada lluvia. Actuaban como grandes esponjas garantizando que las venas de la tierra estén llenas de su sangre, el agua. Al no existir estos humedales, el agua no es depurada y depositada en el acuífero subterráneo. A esto le agregamos que muchos de los grandes sojeros, extraen agua de perforaciones clandestinas que no son controladas por el estado, porque muchos funcionarios de primer nivel del gobierno de Córdoba son sojeros… sería como escupir para arriba. No solo destruyeron los humedales, sino que secaron la poca agua de corrientes o canales subterráneos.

    El otro factor es la falta de lluvia, que sin dudas se debe a las causas de los puntos uno y dos porque al no haber “filtración” de agua, los vientos aumentan su velocidad y evaporan la poca humedad de la superficie, resecando y quitándole vida a la tierra.

    Mi amigo periodista Oscar Dagostino en su mensaje de correo dice “Cuando hayas cortado el último árbol, contaminado el último río, pescado el último pez, te darás cuenta de que el dinero no se come”. ¿Se pusieron a pensar en esto?.

    Sin embargo, nos quieren hacer creer que los culpables de la sequía y la falta de agua somos nosotros, los consumidores más pobres. Las empresas de gaseosas grandes, por cada botella de dos litros producida, gastan 400 de agua. ¿Por qué los medios no denuncian lo que aquí detallo? Porque son parte y solo se muestra una sola cara de la moneda la que nos culpa a nosotros. La otra queda oculta.

    La gente no es culpable. En tal caso, podemos hacernos de la culpa de no haber reclamado a las empresas concesionarias de agua la inversión necesaria, solo se dedicaron a levantar y levantar dinero de los contribuyentes y a pedir aumentos de tarifas ¿esto no es causa suficiente para accionar ante el CIADI?. Años atrás, cuando faltaba lluvia, los ríos de superficie alimentados del subsuelo cordillerano, tenían agua. La sobre explotación minera condeno a muerte los ríos. Las cordilleras son nuestros tanques de agua, si las destruimos, padeceremos la sed. ¿Puede esto ser tipificado como crimen de lesa humanidad?.

    ¿Y que podemos hacer ante este panorama presentado?, veamos…

    Conociendo las causas reales, podremos promover petitorios para salvaguardar la vida por sobre los intereses corporativos. Investigar si las leyes presentadas por políticos como Gioja cuando fue diputado, fueron manipuladas de ex profeso para su beneficio y en desmedro de la Nación y sus habitantes. Verificar si los acuerdos firmados por Menem ante el CIADI, no atentan contra la libertad jurídica argentina beneficiando el abuso corporativo. Corroborar si la prensa favoreció estos acuerdos silenciando la publicación de los mismos en desmedro del pueblo argentino. Comprobar si los medios de difusión de argentina, poseen conexiones o directivos relacionados con estas corporaciones.

    Contrastar las leyes, a efectos de verificar si las empresas están habilitadas a envenenar el agua o dañar el medio ambiente. Ninguna ley puede atentar contra el ser humano como hoy sucede.

    Estos petitorios deberán ser girados a los gobiernos municipales, provinciales, presidencia y cámaras de diputados y senadores.

    Es sabido que la próxima camada de diputados, fue financiada en su mayoría por estas corporaciones y por los medios, por lo que no sería extraño que las sigan favoreciendo a cambio de suntuosas ganancias.

    Es necesario actuar de inmediato. El único fin, deberá ser revertir este abuso y reestablecer el equilibrio natural antes que otras provincias padezcan la misma problemática.

    A los capitales golondrina no les interesan las naciones y su gente. Solo responden ante el estímulo del dinero sin importar si en el proceso de ganarlo, mueren cientos de miles o contaminan a otros tantos, como es el caso de las mineras y del mercado agroexportador con millones de toneladas de agrotóxicos vertidos a la tierra. La activa participación desde escuelas, centros vecinales, municipios, cooperadoras, comisiones de fomentos, centros de jubilados y todo organismo u organización desde donde te puedas expresar será fundamental para revertir este abuso.

    Ya no es la tierra quien nos necesita, es la vida. ¿Cuándo comenzamos?

    Un cordial saludo

    Alejandro Romero

    calentamientoglobal@ymail.com

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