Informe especial: La Educación Sexual

01 de septiembre de 2009
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Por Paula Fraticelli y Facundo Martínez

(Cba Noticias) La Educación Sexual ha sido materia de revisión no sólo para el Estado, sino también para distintas instituciones, como hospitales, centros asistenciales, organizaciones no gubernamentales y sectores religiosos. Tras la aprobación de la ley 26.150 se inició un nuevo debate social inherente a cómo y qué enseñarle a los niños y adolescentes.

El Gobierno Nacional, luego de debatir e investigar con profesionales de distintas áreas, ha dispuesto un manual para entender y reflexionar cómo debe tratarse la sexualidad en la población escolar, reverberar en padres y docentes, por supuesto.

¿Por qué algunos sectores de la Iglesia se oponen a la educación sexual en los colegios?

Hace algunos días el monseñor de la Plata, Héctor Aguer, explicó que la sexualidad tenía un tinte neomarxista, y se opuso a la visión que el Manual de Educación Sexual tiene sobre la sexualidad. Sobre esa línea, el eclesiástico apunta sus armas en contra del feminismo, al considerar que reduce el manual a una postura de género. Y a pesar  que los textos se remiten a fuentes de organismos internacionales, Aguer dijo que “en las Naciones Unidas se ha ido imponiendo fuertemente un pensamiento hegemónico de corte feminista y la perspectiva de género”.

Sin embargo, la postura de las ONG que han trabajado el tema, es contraria desde el comienzo. Conformaron una visión abarcativa e integral del asunto. En primer lugar acuerda con el manual en tanto busca la equidad de género, igualdad de trato y oportunidades tanto a mujeres como a varones. Por otro lado, se rescata en el Documento  de discusión para la Mesa de Educación Sexual, integrada entre otros por Católicas por el Derecho a Decidir que “la inclusión del respeto a la diversidad de las personas tanto en sus elecciones sexuales como en  su cultura o creencias”.

Este aspecto es desoído por la Iglesia, al proponer un seguimiento vertical del pensamiento hegemónico eclesiástico, que hace que cualquier postura diversa sea  castigada o mal vista. Cuando las ONG apoyan los cambios cognitivos validados desde la ciencia, libre de  prejuicios morales o religiosos, se entablan debates irreconciliables. Ni hablar cuando dicen aportar, (mediante el citado documento) “elementos concretos referidos al ejercicio de una sexualidad placentera” donde se planteen dudas, miedos y necesidades de los jóvenes.

Es difícil entender por qué es tan reticente la iglesia católica, en general, y reacia a admitir que, por ejemplo, los embarazos en adolescentes tienen un aumento exponencial, al igual que la cantidad de embarazos no deseados. Negar la realidad hace que cualquier análisis sobre la misma sea inválido. Tal vez sean los doctores, los profesores, los asistentes sociales y los medios, entre otros, los encargados de forjar nuevas perspectivas de prevención y concientización.

Aunque el preservativo y anticonceptivos en general son también mala palabra. Tanto Aguer, como el máximo Pontífice piensan que el uso del preservativo es contraproducente pues alienta las relaciones sexuales y no es para nada de fiar. Esto se puede entender en cuanto la Iglesia pugna por tener relaciones sexuales no desvinculadas del amor (y por cierto después del matrimonio).

¿Transversalidad?

La ley 26.150 del Programa de Educación Sexual, en su artículo 1º, establece que “Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.” En la práctica, ya desde el primer artículo de la ley, se presentan dificultades.

Sucede que el documento de Lineamientos Curriculares para la Educación Sexual Integral distribuido por el Ministerio de Educación de la Nación indica que el dictado de la educación sexual debe implicar el trabajo transdisciplinario entre distintas asignaturas (arte, ética, ciencias sociales, ciencias naturales, lengua y, en caso de las escuelas religiosas, catequesis). La realidad es que los docentes dicen no estar capacitados para encarar este tema frente a sus alumnos; mucho menos si son adolescentes. Esto puede ser producto de la falta de formación, de interés o temor; lo cierto es que no se atreven a educar en sexualidad.

Claro que en el caso de las instituciones católicas este asunto, en algunos casos y tal como se expone en párrafos anteriores, la situación se agrava por el desacuerdo con la línea bajada desde el Estado Nacional. Esto provoca la primacía de la catequesis como el principal espacio desde el cual se trabaja la temática. No está mal trabajar la sexualidad desde la orientación en valores religiosos; lo que no es correcto es negar a los alumnos el abordaje de la educación sexual desde la biología, la psicología, la sociología; porque así se les niega lo importante: educación (integral) para decidir.

5 Respuestas to “Informe especial: La Educación Sexual”

  1. Estela dice:

    En primer lugar quiero decir que ya es hora de que dejemos de tomar las palabras de la cúpula de la iglesia como referidas a la población en general. La Iglesia puede hablar para los creyentes y los que no creen no tienen porqué tomar sus palabras como dirigidas hacia ellos (ya no estamos en la edad media). En segundo lugar me parece que estos temas tienen que ser tratados desde la contención y la sinceridad, para lograr que los chicos tengan una perspectiva integral de la sexualidad (con sus riesgos y placeres) y tomen buenas decisiones basados en la libertad.

    Saludos!

  2. Nelida dice:

    Yo creo sinceramente que los jovenes tienen que reprimir un poco las hormonas y sobretodo las nenas que cada vez vienen peores. Y si desde la iglesia dicen que el preservativo no es confiable, por algo debe ser, habrán hecho estudios que lo comprueben y justamente las multinacionales no quieren dar a conocer.

  3. Rodrigo dice:

    Creo que la educación sexual no debería faltar en ningún establecimiento educativo, y más en edad adolescente, pasa que, aunque no parezca, el sexo todavía sigue siendo un tabú y los padres de hoy en día (muchos de ellos maestros y profesores) ni siquiera saben explicarle a sus hijos los conocimientos básicos de la sexualidad. Sería excelente implementar una eduación sexual integrada al menos en la escuela secundaria.
    Con respecto al papel de la iglesia….bueno, ¿qué podemos esperar? De todos modos la iglesia no realiza estudios científicos sobre la eficiencia del preservativo, directamente lo rechazan porque evita una posible concepción y, según ellos y su doctrina, en cada relación sexual debe haber amor. Me parece que no se dan cuenta que estamos en el siglo XXI y no todo el mundo está enamorado o ama a alguien como para satisfacer su necesidad física de tener sexo. Así cada vez en el mundo hay más infectados de VIH….¿Eso es lo que quiere la iglesia?…

  4. Eugenia dice:

    Cabe destacar que hablar de sexualidad no es lo mismo que hablar de genitalidad, como bien se dice aquí, ya no estamos en la edad media, en el día de hoy prendemos la tele a cualquier hora y nos encontramos con imágenes, palabras y demás completamente inapropiadas para menores. Esto no se puede evitar, por lo cual recomiendo apoyar a una educación integral de la sexualidad en la edad escolar, porque es allí donde formamos nuestras bases para la vida.
    La trasmisión de educación sexual a los niños siempre ocurre, quieran o no esta se trasmite ya sea por acción ú omisión, los niños van formando sus propias creencias acerca de aquello que se le dice explícitamente ó de aquello que no se le dice en palabras.
    No cabe duda que es mejor estar informados y saber como actuar ante múltiples circunstancias que pueden encontrarse los niños y adolescentes (sida, embarazos no deseados, abuso sexual, etc. etc.).
    Por otro lado, la iglesia no se basa en fundamentos científicos, todo lo contrario, si lo hiciera sabría muy bien el riesgo al cual están sometidos actualmente los adolescentes y niños (muy graves) considero que su opinión debe aferrarse a una doctrina sin otra opción debido a lo que predica (no soy atea, soy realista y consciente que esto es para el bien de mis hijos).
    La ley apunta a la SALUD ante todo, tanto física como mental

  5. Cecilia dice:

    Mi perspectiva respecto de esta temática es que cada ser humano es libre de elegir cómo quiere vivir, y que esa elección no debería estar influenciada por nada ni por nadie. Es decir, cada ser humano tiene la posibilidad de elegir sin la intervención de terceros. Entonces, retomando la argumentación del artículo, ¿por qué deberíamos aceptar que la religión tenga injerencia sobre la educación sexual? La religión es “dogma”, es ideología. La ideología nubla las consciencias, impide la libertad de acción. La educación sexual debería ser, según mi entender, el resultado de un abordaje humanista, interdisciplinario, científico. ¿Por qué? porque manteniéndonos informados sobre cómo son las cosas es como podemos tomar decisiones criteriosas y verdaderamente libres. A mi entender, la religión sirve, lamentablemente, para controlar las consciencias individuales.

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